domingo, 12 de agosto de 2012

¡No te permitas retrasar el propósito de Dios sobre tu vida!

Hay tres tipos de tropiezos:

# Tropiezos que Dios te pone para que aprendas a sortear ese obstáculo para más adelante saber como enfrentarlo.
#Tropiezos que nosotros mismos nos ponemos por no obedecer o no entender.
#Tropiezos que los demás nos ponen.

Pero cual sea el tropiezo o la piedra, los tres tiene en común la facultad de hacerte aprender algo.
Cada piedra, cada obstáculo en el camino es un aprendizaje. Uno tiene que tener la capacidad de que todas las cosas que vamos viviendo, a medida que vamos transitando el camino, tiene que servir para adquirir sabiduría y aprender como manejarnos en un futuro.
Solo la persona puede tomar la decisión de que esa piedra de tropiezo –situación, problema, circunstancia- le afecte o no en su vida, en su crecimiento.
La piedra es la que está en el camino pero vos tomas la decisión de saltarla o tropezarte con ella.
Cuando una persona en algún momento es una piedra de tropiezo, muchas veces inconscientemente, hay que perdonar. Aunque haya hablado mal de vos, aunque te haya tratado mal, te haya lastimado, herido. Es tan importante soltar el perdón, porque no solo estamos perdonando a alguien sino que también estamos actuando con madurez y siendo sabios y evitando que esa piedra que está en el camino nos haga tropezar y detener nuestro crecimiento. Pero tenemos que actuar con el amor de Dios, y así perdonar y bendecir.
En Lucas 17:1 dice ¡Ay de aquel que los ocasiona! Podemos ser piedras de tropiezo, así como antes decíamos, inconscientemente. Por eso, tenemos que tener cuidado de lo que hablamos, con quien hablamos, de lo que hacemos, como nos movemos, porque sin darnos cuentas siempre las personas nos están observando y nuestras acciones, si no son correctas pueden afectar el crecimiento de una persona. Cuando Dios dice “¡Ay!” Es porque podes tener consecuencias.
Por eso, es importante soltar perdón si en algún momento alguien te lastimó, si te hizo sufrir, si fue esa piedra de tropiezo en tu camino, así podes avanzar con una victoria obtenida y con el aprendizaje de saber que Dios te da la capacidad de perdonar y seguir adelante. Por eso, no te detengas ante las circunstancias, ante los problemas, sáltalos, evítalos, porque Dios te ayuda a salir victorioso y seguir tu camino. No te permitas detenerte, no te permitas estancarte, no te permitas parar, ¡no te permitas retrasar el propósito de Dios sobre tu vida!

Cynthia Elizabeth Figueroa

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