La semana pasada estuve pasando por una etapa de decisiones en mi vida personal. Llegó el momento y tengo que elegir que carrera estudiar y también dónde hacerla. Se termina la secundaria y es hora de empezar con la Universidad.
Como toda cosa nueva, siempre trae el miedo de saber: ¿que va a pasar? ¿Dios me apoyará? ¿Estará conmigo? Y un sin fin de preguntas que son normales para un joven de mi edad. Y en medio de mis preocupaciones, y como siempre Dios suele hacerlo, me trajo una historia muy conocida para todos: “David y Goliat”. El pequeño joven pastor de ovejas que con una honda mata al gigante filisteo.
Una de las cosas principales que se puede marcar de esta historia es que, sea lo que sea, un león, un oso, este pastor de ovejas lo enfrentaba y si se volvía contra él lo mataba dándole un golpe certero. (V34-35)
(V36) A David no le importaba contra que se enfrentaba, solo sabía que se iba a enfrentar contra eso, fuese lo que fuese, si le tocaba algo que le pertenecía y menos le importó este gigante, pues también lo iba a vencer.
David tenía la plena seguridad que iba a poder contra el, porque Jehová estaba con él, porque Jehová le daba la habilidad, la destreza y la fuerza para hacerlo.
(V46) Vemos que cuando este muchacho se enfrenta al gigante guerrero, le declara una palabra, le profetiza, le dice que es lo que va hacer con él, y con los que con él viene. No tan solo a él lo iba a derrotar, no tan solo a él lo iba a vencer, sino a los filisteos que venían a luchar con el.
Cuantas veces, cuando estamos pasando por una situación, un problema, enfermedad o tenemos que tomar una decisión, acompañado de eso siempre vienen sentimientos como el desconcierto, la tristeza, desesperación, depresión, dolor, falta de fe y tantas otras cosas que, en consecuencia de ese problema, de esa adversidad, de esa enfermedad, de esa decisión solo hacen más que agraviar tu momento.
Vemos a un David que le dijo: “Goliat, yo a vos te voy a vencer, y no solo te voy a vencer a vos, problema, enfermedad, circunstancia, si no que voy a vencer a todos lo que vienen con vos, depresión, falta de fe, inconstancia. Los voy a derrotar y voy a demostrar que conmigo hay un Dios todopoderoso que es Jehová de los ejércitos”.
Y eso es lo que quiere Dios en este momento, que nos tomemos de su mano, que le dejemos a él los problemas, todo eso que pasa por tu vida en este momento y todo lo que también en consecuencia viene y Dios te va a dar la habilidad, la estrategia, la fuerza y la sabiduría para que salgas victorioso y entendamos que cuando Jesús toma el control de tu situación es Él quien pelea y no sos vos con tu fuerza.
Así que enfréntate a ese gigante que te está molestando, determínate y declárale una palabra, profetízale, dile: “Acá se termino tu tiempo. Estos son tus últimos segundos de vida. Yo hoy a vos te venzo, te gano. Yo hoy a vos te marcó el final. Porque Jehová esta conmigo y todo lo puedo en él que me fortalece. En el nombre de Jesús no hay más enfermedad, en el nombre de Jesús no hay más dolor, porque cuando Él fue crucificado, por sus llagas fui yo curado y vos no tenes que estar”
Ya venciste a un león, ya venciste a un oso y ahora vas a vencer a este gigante.
Cuando vos te determines a enfrentar tu situación y a dejarla en las manos de Dios, entendiendo que es Él quien te da la habilidad para vencer, vas a salir victorioso. Solo tenes que determinarte y vencer porque Jesús esta con vos, y si Jesús esta con vos... ¿Quién contra ti?
Te bendigo-
Cynthia Elizabeth Figueroa
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