Cuando los ángeles llegaron a Sodoma para cumplir una orden que Jehová le había mandado, que era destruir la ciudad, encontraron a Lot y a su familia en ese lugar. Dios dictaminó destruirla por el pecado que allí había.
Vemos en Génesis 19:15 como los ángeles le dicen a Lot y a su familia que se tenían que apurar para que no dejen de existir junto con la ciudad.
Si nos ponemos un poco en el lugar de Lot y su familia hay que imaginarse todo el tiempo que ellos vivieron ahí. Estaban establecidos, ellos eran parte de ese lugar. Ese lugar era su lugar. Ahí es donde ellos estaban acostumbrados a estar.
Todos sabemos que esta ciudad hacía lo malo ante los ojos de Dios y Lot y su familia vivían, convivían con eso. Imagínense entonces, cuan grande era el arraigamiento que ellos tenían con esa ciudad que leemos en Génesis 19:16 como los Ángeles tomaron a Lot y a su familia de las manos y lo condujeron fuera de la ciudad. ¡Ellos dudaron, titubearon! No estaban seguros. Y vemos como los ángeles, aunque ellos dudaron, los sacaron fuera de la ciudad. Los desprendieron de eso que los estaba atando a lo viejo para que lo nuevo se manifieste, porque la misericordia de Jehová estaba con ellos.
¿Cuántas veces no queremos despegarnos de nuestro pasado? Como nos cuesta soltar lo que estamos viviendo o vivimos porque estamos acostumbrados a un estado, a un lugar, a una persona porque nos da miedo lo que puede pasar y no dejamos que el nuevo tiempo de Dios venga sobre nosotros.
Dios quiere sacarte de esa área en donde no estas siendo dirigido por Él. Quiere que tu pasado no sea tu presente, porque Él es tu presente. Dios quiere sacarte de esa tierra en donde lo único que haces es no obedecer su palabra, y por consecuencia, no ser bendecido por Él. (Deuteronomio 28: 1-2)
¿Cuántas veces nos preguntamos por qué nos va mal en algunas áreas? Es porque no estamos dejando que Dios tome el control. No estamos dejando lo que vivimos atrás. Nos cuesta, como le costó a Lot dejar su comodidad, dejar eso que para él era costumbre, para vivir en una tierra nueva.
Dios quiere sacarte de ese estancamiento en donde estas, de ese lugar dónde lo único que ves a tu alrededor son cosas malas. Donde la bendición de Él no te rodea, quiere desarraigarte de eso que solo te aleja más de Él y su presencia.
Este es el tiempo de tu determinación. El tiempo en donde vos tenés que tomar la decisión de seguir como estas o ser sorprendido por Dios. Porque cuando dejamos que Él tome el control, ten la plena seguridad que vas a salir victorioso y que vas a caminar de gloria en gloria y de victoria en victoria. Porque Dios es un Dios de misericordia la cual se renueva cada día y Él, como padre, quiere que sus hijos transiten por un camino de bendición con sabiduría.
Deja que Dios sea quien marque y determine tu lugar, y si Dios quiere sacarte de un lugar es porque algo mejor tiene para tu vida, porque hay algo que está deteniendo tu crecimiento, tu madurez.
Recuerda: Cuando Dios dice no, tienes que gozarte porque has evitado un error en tu vida. Porque Él sabe los planes que tiene para nosotros, planes de bienestar y no de calamidad. (Jeremías 29:11)
Cynthia Elizabeth Figueroa